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Aprovechando la época en la que estamos voy a inaugurar el blog con un reportaje «de comunión» que hice el año pasado por estas fechas. Bueno en realidad son dos y medio, porque eran dos primitos de la misma edad que pasan mucho tiempo juntos y me pareció lindo hacerles una pequeña sesión juntos y otra por separado a cada uno.
Trabajar con niños es extremadamente complicado y sencillo al mismo tiempo. Complicado porque tienes que cambiar el chip, no puedes dirigirlos ni pedirles que se estén quietos ni que centren su atención en ti, de eso te das cuenta después de los primeros diez minutos con ellos. De hecho no debes hacerlo, porque el objetivo – al menos el mio- es obtener un resultado natural y fresco. Y sencillo porque una vez te adaptas a ellos todo sale rodado, adoptan posturas y gestos que definen su personalidad, dulce, alegre y coqueta la chica y juguetón, pícaro, soñador y aventurero el chico.
- Leonor cogiendo flores
- Álvaro imaginándose Indiana Jones en Castelar
Quería huir de las poses forzadas y cursis a las que nos tienen acostumbrados, en general, los estudios – con honrosas excepciones- de niñas con el crucifijo entrelazado en las manos cruzadas, niños de rodillas con expresión mística ya sea con fondos del sXIX o colores estridentes y composiciones horteras.
Lo ideal es que cuando pasen 10 años y miren las fotos no sientan ridículo o vergüenza. Entre otras cosas porque no es necesario. La primavera trae colores y fondos naturales y preciosos, los peques «posan» sin querer, con un «mírame» o «no me mires» es suficiente. Las fotos de exteriores están hechas al atardecer en el campo (carretera Badajoz-Cáceres), Nikon D800, 24-70mm f/2.8 y un reflector de 1,5m móvil (vamos, que E. Martinena iba persiguiendo a los zagales con el reflector :P), y cuando se fue yendo la luz un flash de mano -siempre que los niños entraban en el esquema, claro-.
La sesión del campo fue una hora. A la mañana siguiente hicimos primero algunas clásicas «de estudio» en el salón de su casa, con un par de flashes de mano con paraguas y de fondo una curradísima pared color crema XD y alguna más en el parque Castelar (Badajoz).
La peque que se levantó regular se fue poniendo más malita, y aunque es linda y coqueta y estaba dispuesta a hacerse todas las fotos del mundo, se le nota en la carita y el ánimo de las últimas fotos de la mañana.
En total fueron unas tres horas entre los dos primos, pero evidentemente no todo acaba con la sesión. Luego toca procesar, que con estas fotos se hace rápido, y lo más temido: álbumes y recordatorios. ¿Hay recordatorios que no sean horteras? Bueno, intenté hacer lo que pude… Unos marcapáginas y unos tarjetones intentando seguir la máxima de evitar la vergüenza retroactiva. Los álbumes sencillos, sencillos… cubiertas de lino y páginas blancas con las imágenes. Cometí el fallo de no hacerles fotos decentes antes de entregarlos, así que sólo tengo algunas hechas con el móvil…
- Recordatorio Álvaro
- Invitación Álvaro
- Marcapáginas Álvaro
- Marcapáginas Leonor
- CD Leonor





































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